Destrozarnos la vida nunca fue tan sencillo. Te sorprenderá saber que algunas de las cosas que haces diariamente, te están consumiendo por dentro.

La autoayuda está de moda. En cualquier librería podemos encontrar cientos de libros que nos ofrecen claves para llevar una vida mejor y aumentar nuestra satisfacción con la sociedad y nostros mismos. Pero, ¿alguna vez ha visto algún libro anti autoayuda? Son los que no se centran en todo lo que tenemos que hacer bien, sino en todo lo que hacemos mal.

Sebastián Vázquez en su libro ‘GuíaBurros: cómo perjudicarse a uno mismo o manual de anti autoayuda’, nos relata cómo el ser humano es capaz de destrozar su vida y autoestima siguiendo unos sencillos pasos.

Estaremos todos de acuerdo en que no siempre llueve a gusto de todos y que, en muchas ocasiones, no conseguimos nuestros objetivos y metas personales. Normalmente, este tipo de situaciones coinciden con el deterioro o fin de nuestras relaciones interpersonales. Y es que la vida no es complicada, pero sí simple. Lo que ocurre es que nos gusta complicárnosla.

Podemos dividir nuestro bienestar en diferentes bloques como, por ejemplo, las relaciones con los demás, las que tenemos que nosotros mismos, el trabajo, la rutina, etc. Te presentamos seis puntos con los que conseguimos que nuestra vida, vaya a peor.

Relaciones con los demás

Una de las principales características del hombre es su sociabilidad. Nos gusta relacionarnos con el resto del mundo y con el entorno en el que vivimos. Como diría Aristóteles: «el ser humano es social por naturaleza». Gracias a esto, ha conseguido construir ciudades, naciones y establecer y asentar el mundo tal y como lo conocemos hoy.

Hoy en día, tenemos conocimiento de lo que son las relaciones tóxicas. Es por esto, que si queremos que nuestra vida vaya a peor hemos de:

  • Rodearnos de «gente agresiva, envidiosa, dominante y ambiciosa que nos consuma la energía»: normalmente, a este tipo de personas no les supone mucho esfuerzo fastidiarnos  y, mucho menos, si somos nosotros mismos quienes le damos pie a ello.

  • Imaginar relaciones románticas irreales: la fantasía siempre es más bonita que la realidad porque la diseñamos nosotros mismos como queremos. Si nos atrae alguien, y queremos estropearlo todo, lo más sencillo es no ser capaces de asumir, de una manera objetiva, que las relaciones amorosas no son como nos han enseñado a idealizarlas.

Relación con uno mismo

La autoayuda se focaliza, sobre todas las cosas, en la autoestima. La confianza en uno mismo resulta fundamental para poder motivarnos y lograr nuestras ambiciones personales. Pero, normalmente, no seguimos unos pasos que nos ayuden a mejorar nuestra autoestima, sino a destruirla, como, por ejemplo:

  • Hacer muchas dietas diferentes a menudo: el lema de toda satisfacción personal es «quiérete». Al fin y al cabo, el amor propio es el más importante. Sin embargo, obesionados por nuestro aspecto físico, somos muy dados a seguir y probar todo tipo de dietas y «consejos» alimenticios que acaban siendo más perjudiciales que beneficiosos. ¿Quién no conoce a alguien que haya tenido problemas con la Dukan?
  • Vivir en un constante estrés: a lo que también podemos sumarle la prisa que nos invade por ir a todos lados y la tensión constante que eso nos genera. Simplemente hay que salir, de donde sea que estemos, veinte minutos más tarde de la hora a la que deberíamos hacerlo para poder disfrutar del camino e ir con tranquilidad.

Otros consejos

Como hemos comentado, hay muchos planos diferentes en los que podemos arruinar nuestra vida. Y muy probablemente, los llevemos a cabo sin darnos cuenta de que nos perjudican. Por ejemplo:

  • Conocer la vida a través de una pantalla: una tablet, un telefóno móvil o un portátil tiene la gran y poderosa capacidad de desconectarnos de la vida. Por ejemplo, si vas al concierto de tu cantante preferido, una buena manera de arruinar la magia y la exaltación del momento es grabarlo todo con el telefóno. Si queremos todavía ahondar más en ello, podemos pasarnos 15 minutos diseñando la historia que vamos a colgar en Facebook o Instagram.

  • Ir a comprar en horas punta en grandes centros comerciales: una de las maneras que creemos que nos hace más felices es el comprar por comprar. Incitados por el consumismo, las grandes superficies son el punto de peregrinación los fines de semana. Con fuentes de agua por dentro, una magestuosidad de techos, cientos de tiendas y luces de la misma tonalidad todo el tiempo (para que parezca que no pasa el tiempo) componen estos oasis que nos dejan obnubilados.

Poniéndonos ya serios, deberíamos pararnos a reflexionar sobre todos aquellos hábitos que nos consumen la energía. Quizá cuando hablamos sobre costumbres perjudiciales no caemos en la cuenta de que muchas de ellas forman parte de nuestra cotidianeidad. Es más, es muy común que solamente pensemos en fumar una cajetilla diaria de tabaco, beber mucho alcohol y comer comida basura constantemente. Pero lo cierto es que la vida, a parte de estar alejada de todo eso, es mucho más que relaciones tóxicas, redes sociales y centros comerciales.